Una de las cuestiones que más se repiten en las consultas de las clínicas especializadas en trasplante capilar por parte de las personas que buscan recuperar el pelo perdido es la que tiene que ver con la edad a la que se puede realizar un injerto de pelo.

La respuesta es clara: puede someterse a una intervención de injerto capilar cualquier persona mayor de edad que no presente problemas de salud incompatibles con el proceso de trasplante o con la medicación que le será aplicada durante el postoperatorio.

Lo único que se le pide a los candidatos a un injerto de cabello es que estos, además de superar un análisis de sangre, posean una zona donante con folículos densos y de calidad, ya que serán estos los que acaben repoblando sus calvas.

Si bien se suele comentar que la horquilla de edades para un injerto de cabello se mueve entre los 18 y los 80 años, también es cierto que la mayoría de especialistas recomienda a los candidatos a someterse a esta cirugía que esperen hasta los 30 años, dado que es el momento ideal para hacer un análisis de la virulencia de su alopecia y sus consecuencias, una vez se finalizado el proceso hormonal que causa la caída del mismo.

A estos pacientes, en muchos casos se les recomienda esperar a que la alopecia comience a remitir de forma natural mientras se les somete a un doble tratamiento con minoxidil y finasteride para regular la caída, minimizar la pérdida y ayudar a la regeneración capilar de aquellos folículos que, aún dañados, no han muerto. Será una vez finalizado este doble tratamiento de uso tanto tópico como oral, cuando arribe el momento ideal de someter a los potenciales candidatos al trasplante capilar.

De igual forma, los cirujanos recomiendan no esperar mucho más allá de los 50 años, ya que en caso de dilatarse en exceso la intervención, esta se puede complicar si se produce un avance excesivo que afecta a la calidad de los folículos situados en la zona donante. Por otro lado, intervenir antes de que las calvas hayan avanzado hasta casi la totalidad del cuero cabelludo evitará que la operación sea mucho más dilatada, como sucede en aquellos pacientes que requieren un injerto capilar total.

Tipos de tratamientos de regeneración capilar

Además de la suscripción de medicamentos como los mencionados más arriba, también existen otros tratamientos que, tanto en solitario como combinados con un injerto de pelo, ayudan a la regeneración y al fortalecimiento de los folículos débiles que son susceptibles de dejar de crear nuevos cabellos.

El más interesante de estos es el tratamiento con células madre en el que se extrae una pequeña muestra de tejido adiposo del propio paciente para enriquecerlo y, posteriormente, aplicarlo sobre la zona de cuero cabelludo donde existen problemas.

Este tratamiento de células madre ofrece resultados con un 100% de éxito cuando se combinan con la técnica FUE de microinjerto capilar. Un procedimiento en el que las unidades foliculares se extraen, una a una, de forma minuciosa sirviéndose de aparatos precisos y poco o básicos que permiten tanto unos resultados garantizados de por vida como un postoperatorio mucho más corto y suave para los pacientes que se someten a un trasplante de pelo.

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