La alopecia areata es una enfermedad que aparece por muy distintos factores como la genética, decisiva en dos de cada diez casos, las alteraciones psicológicas, como la ansiedad o el estrés, o como consecuencia de otras enfermedades como el asma, rinitis alérgica, dermatitis, las alteraciones de tiroideas, el vitíligo, la diabetes juvenil, la artritis reumatoide, el lupus eritematoso y alguna más.

Según apuntan distintas investigaciones sobre la alopecia areata esta se desarrolla en base a un mecanismo autoinmune produciendo una acumulación de linfocitos junto a los folículos que detienen el crecimiento del cabello y acaban provocando su caída.

Si bien afecta a casi un 2% de la población mundial, lo cierto es que el grado de afectación es muy distinto, encontrando sujetos con pocas y pequeñas placas de calvicie y diagnosticados con placas mucho más grandes que cubren gran parte de la superficie de su cuero cabelludo. Aunque son pocos los casos, existen también algunos en los que esta afecta a la totalidad del cuero produciéndose una alopecia areata total. Esta en sus casos más extremos acaba con el vello de todo el cuerpo produciéndose lo que se conoce como alopecia areata universal.

A diferencia de lo que ocurre en la mayoría de personas, quienes son diagnosticados con alopecia areata sufren un decrecimiento progresivo en la producción de sus folículos pilosos, quienes permanecen hibernando bajo la piel, hasta que por causas desconocidas, vuelven a brotar sobre la superficie. Cuando esto sucede, no significa que se haya puesto fin a este mal, sino que se entra en una fase de producción capilar que, en cualquier momento, podrá detenerse como consecuencia de la enfermedad.

Cómo tratar la alopecia areata

Aunque se ha intentado establecer patrones sobre el avance de la alopecia areata, lo cierto es que, por ahora, resulta imposible ofrecer algo más allá de lo que revelan las estadísticas que presentan estos enfermos a lo largo y ancho del planeta:

-Una de cada dos personas comprueba una repoblación espontánea dentro del primer año sin que ello se deba a ningún tratamiento. Suele sucederle a pacientes con pocas placas de calvicie.

-Los diagnosticados con alopecia areata grave son menos de uno de cada diez. Estos son los que presentan más resistencia a los tratamientos.

En cuanto a los tratamientos, existentes en la actualidad, estos suelen funcionar mejor o peor en función del grado de caída, de la edad y de la velocidad a la que se detecte.

Cuando el grado de caída es inferior a la mitad del cuero cabelludo, se suelen realizar tratamientos corticoides tópicos o que se inyectan en la zona afectada y se prescribe la ingesta de Antralinas o Minoxidil.

Cuando el grado de caída es superior a la mitad del cuero cabelludo, además de someter al paciente a tratamientos con corticoides, se recurre a otros como los que se aplican en la dermatitis de contacto alérgica con Difenciprona o PUVA (psoralenos+ luz UVA).

Cabe subrayar que será el médico el que, tras examinar cada caso concreto, decida cuál es el mejor tratamiento para cada caso.

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