Desde que la mujer se queda embarazada y hasta que concluye por completo el postparto son muchísimos y potentes los cambios hormonales y físicos que se producen en el cuerpo de la madre.

Uno de los más evidentes es el que se produce a nivel capilar, desarrollándose un crecimiento por encima del habitual durante la fase gestación y produciéndose una caída tras el parto. Este último fenómenos es el que se conoce como efluvio telógeno posparto y ocurre a los tres o cuatro meses de haber alumbrado al bebé.

Caída de pelo postparto

Igual que se produce una aparición de folículos en todo el cuerpo durante el embarazo como consecuencia del aumento de estrógenos, cuando este finaliza se produce una alteración hormonal que tiene como consecuencia la paralización de la fase de crecimiento que acaba, a los pocos meses, con la caída de un buen número de folículos capilares.

Esta caída no tiene repercusión a largo plazo, en tanto en cuanto es una respuesta a ese efluvio telógeno que se ha producido en el organismo de la madre en ciernes. No obstante, es importante tener en mente que tras el parto es habitual que se produzcan cierto desórdenes que propicien o agraven la caída como, por ejemplo, la bajada en los niveles de hierro.

Esa es la razón por la que los médicos del ala de maternidad suelen incidir en la importancia de llevar una alimentación equilibrada, rica en hierro que, en algunos casos, se refuerza a base de complejos y suplementos que tienen el fin de ayudar a la pronta recuperación del organismo tras un esfuerzo importante como lo es el parto.

En condiciones normales, el pelo perdido durante esta fase de recuperación tras dar a luz se recupera progresivamente hasta hacerlo por completo alrededor del año. Así pues, tras llegar al punto máximo de pérdida entre 4 y 6 meses tras el parto, el cabello se va regenerando hasta devolver la apariencia previa a la gestación a los doce meses.

A menudo, un aumento significativo en los niveles de caída de las madres está relacionado con la presencia de hipertiroidismo o hipotiroidismo, en los que como consecuencia de los trastornos de la glándula tiroides se produce una pérdida notoria que solo remitirá con el tratamiento indicado por el médico.

En cuanto al uso de tintes durante el embarazo y tras este, los especialistas aseguran es perfectamente seguro no teniendo incidencia alguna en la salud capilar, ni durante la fase de gestación ni tras dar a luz. No obstante, es importante cerciorarse de las posibles consecuencias del uso de tintes sintéticos permanentes comprobando que no llevan sustancias como la monoetanolamina o el peróxido de hidrógeno en porcentajes elevados, ya que de ser así podrían comprometer la salud de nuestro cabello.

El otro componente que hay que revisar no esté presente en los tintes es la parafenilendiamina, ya que si bien no tiene consecuencia alguna sobre el embarazo ni sobre la recuperación tras un parto, puede llegar a afectar al crecimiento capilar.

Puntuación
[Total: 0 Puntuación: 0]