Si tenéis problemas de alopecia, seguro que a estas alturas os habéis informado sobre los implantes capilares e incluso puede que estéis interesados en realizaros uno pero no sepáis muy bien en qué consiste. Pues bien, os acercamos todos los entresijos sobre esta posible solución ante los problemas de alopecia. Y es que al hablar de un implante capilar lo hacemos de una intervención quirúrgica indolora, una solución avanzada que permite la recuperación del cabello.

Lo que se hace en estos casos es un autotrasplante de pelo, asegurándonos de este modo que es completamente seguro y que no hay ningún tipo de posibilidad de que se produzca rechazo. Además esto se logra de una manera cómoda, en un par de horas y sin necesidad de anestesia ni de hospitalización.

Lo primero que se hace en estos casos es un estudio capilar. Se obtiene un un historial clínico gracias al cual los especialistas se encargarán de estudiar la viabilidad y adecuación de un determinado tratamiento. Los motivos son que el tipo de tratamiento dependerá del tipo de alopecia que tenga el paciente así como de la extensión del área que se deba cubrir por falta de pelo.

Es un tipo de intervención con grandes resultados, muy estéticos, en la que el profesional se encarga de extraer pequeños folículos pilosos desde la parte posterior de la cabeza para implantarlos en la parte que no tiene cabello y, por tanto, ha de ser la parte receptora.

En cuanto a la realización de este tipo de trasplante, se realiza desde los folículos con cabello vivo y después de que el propio pelo se adapte, se producirá un crecimiento normal del cabello en el que se darán las mismas características de crecimiento que las que hay en la zona implantada. Por este motivo es una solución tan natural porque el cabello crecerá el mismo tipo de pelo que crecía antes de perder densidad en esa localización.

En la actualidad gracias a técnicas como las del microinjerto reparador no hay zona a la que no se pueda implantar pelo, pudiendo así llegar a áreas en las que quizá antes habían habido quemaduras y demás pero en las que ahora es posible implantar pelo de manera satisfactoria y con las mismas garantías con las que se daría en cualquier otra zona de la cabeza.

Si os decidís a someteros a un tratamiento así tendréis que tener en cuenta que un el éxito de un implante capilar radica en la constancia y que, en cierto modo, es como una carrera de fondo. Y es que aunque lo cierto es que bastarán entre tres y cuatro meses para el cabello comience a crecer tendrá que transcurrir cerca de un año para que ya tenga una longitud suficiente que permita observar cierta densidad de pelo, como si se tratará de pelo no injertado previamente.

Con esta solución podréis volver a veros con el pelo como lo teníais antes y todo ello sin cicatrices ni posibilidad de rechazo tras hacer el injerto.

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