Si tras observar que se te cae mucho el pelo y dar el paso de ir a un especialista, este te comunica que tienes alopecia androgénica pero no sabes muy bien en qué consiste ni sus consecuencias, toma nota porque te acercamos todos los detalles al respecto.

Y es que la alopecia androgénica se trata de la calvicie común, ni más ni menos. Tiene un componente genético y aunque hay tratamiento que te permite que no luzcas con falta de densidad capilar, como pueden ser los implantes capilares, lo cierto es que no tiene demasiada solución.

No es algo evitable que ese pelo siga cayendo pero sí se puede hacer un trasplante de pelo que garantice que no habrá rechazo y que permita que esos folículos generen pelo por sí mismos de nuevo.

Gracias al trasplante capilar, lo que se consigue es extraer pelo desde la parte trasera de la cabeza e injertarlo en las zonas en las que escasea. Para hacerse es necesario que haya cabello suficiente en la zona proveedora, por lo que lo mejor es que acudáis lo antes posible a vuestro especialista.

La diferencia entre una caída de pelo por otra causa y por alopecia androgénica pasa porque en este segundo caso es inevitable. Mientras que si, por ejemplo, una persona se enfrenta a una pérdida de pelo por una anemia bastará con que recupere sus niveles de hierro en sangre para ver que su cabello se fortalece, lo cierto es que en los casos de alopecia esto no llega a ocurrir nunca por muchas lociones y tratamientos a los que se puede recurrir.

Si se tiene alopecia androgénica poco más que un buen implante capilar se puede hacer para recuperar la densidad capilar. Y es que esta intervención al implantar todo el folículo sí permite que el cabello crezca con total normalidad pasado un tiempo, algo que con ninguna otra alternativa sucedería.

Así que si vuestro médico os ha detectado este problema y no queréis seguir perdiendo pelo, lo mejor será que actuéis rápido y podáis haceros un implante de pelo . Y es que si perdéis el cabello en la zona en la que se suele extraer para realizar el implante, todo será mucho más complicado e incluso quizá no podáis llevar a cabo este implante. Sin duda, en el caso de la alopecia androgénica, actuar a tiempo se convierte en un elemento clave que no se puede eludir ni obviar.

No obstante, no hay que olvidar que no siempre la caída de pelo es debida a un problema genético. Y es que este tipo de problemas también se pueden dar cuando la alimentación no es todo lo buena que debería. Por ello, es necesario tener en cuenta que si tenemos algún déficit de vitaminas o incluso anemia lo más probable es que se acabe cayendo el pelo. Hacerse controles mediante análisis de sangre cada cierto tiempo y, por supuesto, mantener una dieta equilibrada, ayudarán a que no se incurra en un déficit alimentario que pueda acabar revirtiendo gravedad.

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