La mayor parte de la gente suele preocuparse mucho por el cabello como un elemento estético importantísimo -es innegable que lo es- y mucho menos por este como indicador de salud -que también lo es- en tanto en cuanto este revela el inicio de distintos tipos de alteraciones.

Si bien la exploración capilar por parte de uno mismo es complicada y la caída del pelo no es siempre síntoma de padecer alguna enfermedad, lo cierto es que la falta de cabello, cuando no se debe a un cambio de estación, a un cambio hormonal, a un periodo de estrés o a una herencia genética, debe revisarse por un especialista cuanto antes.

Posibles alteraciones que puede estar alertando una caída capilar

-Anemia: Si perdemos mucho pelo al lavarlo o peinarlo es posible que estemos sufriendo una anemia ferropénica. Una patología leve que afecta sobre todo a las mujeres durante la ingesta de ciertas dietas o la llegada de la menstruación.
-Diabetes: Las alteraciones en los niveles de azúcar en sangre puede provocar problemas en la piel y de riego, siendo uno de los lugares más afectados el cuero cabelludo. Cuando se producen casos de alopecia difusa las caídas son especialmente visibles.
-Tiroides: Si padecemos problemas en la función tiroidea potentes veremos cómo nuestro cabello se afina, debilita y cae en mayor proporción de la habitual. A menudo también se aprecian mayores niveles de sequedad siendo las caídas más acusadas en la zona delantera.
-Lupus: Los problemas en las defensas como los que provoca el lupus, además de tener incidencia en el funcionamiento de distintos órganos, también afecta a los folículos capilares.
-Cáncer: Amén de caída que propia de las terapias, la enfermedad también afecta al crecimiento capilar.
-Intoxicaciones: El uso de distintos fármacos o medicamentos con componentes potentes aumentan la caída de cabello.

No obstante, como siempre solemos recordar, es cuando notemos que nuestro pelo se está tornando visiblemente más débil, descamación, caída interesa, cuando se producen alteraciones en el cuero cabelludo o cuando notamos dolores en la zona cenital o lateral de nuestra cabeza cuando debemos acudir al especialista.

Cómo reforzar nuestro pelo

A menudo basta con unos cambios en nuestra dieta para revertir procesos leves de caída capilar. Esto se debe distintas carencias que, al subsanarse, repercuten en la salubridad capilar.

Es especialmente importante no perder de vista el consumo de alimentos como los huevos, la leche entera o los pescados grasos por su presencia de vitamina A, así como las frutas y las verduras anaranjadas por el mismo motivo.

También debemos ingerir alimentos como los cítricos, la fresa el tomate o el pimiento como fuentes de vitamina C o las nueces, las algas, las semillas y el pescado azul como fuentes de Omega 3.

Nuestra dieta será perfecta para conseguir todos los nutrientes que necesitan nuestros folículos si apostamos por frutos secos, legumbres y cereales (altos en vitamina V3 y V6), pollo (V8), remolacha, verduras verdes y levadura (ácido fólico) y mariscos y carnes con una cantidad importante de vitamina V12.

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