Aunque para la gran mayoría Turquía es el principal destino para la realización de implantes capilares desde hace dos o tres años, lo cierto es que el liderazgo mundial del país otomano en las intervenciones de implantes de cabello se empezó a fraguar mucho antes. Como vamos a ver, no por casualidad.

Concretamente desde que el país que divide Europa de Asia empezara a sufrir en sus carnes un descenso drástico en su turismo, en parte como consecuencia de la coyuntura global, con una seria afectación para el mundo de la hostelería que obligó a los dirigentes políticos a ponerse las pilas y pensar en distintas alternativas a una economía especialmente dependiente de los foráneos para subsistir.

Fue entonces cuando, entre otros proyectos, se aprobaron distintas partidas encaminadas a potenciar el turismo médico. Un sector en el que los turcos ya venían destacando por poseer una más que interesante cantera de especialistas en injertos capilares y que empezaron a potenciar, tanto desde el gobierno nacional, como desde la inversión privada.

Fue así como poco a poco se fueron construyendo una serie de infraestructuras diseñadas para convertir al país en una referencia mundial en el injerto de cabello. Muchos médicos especializándose en este menester, una enorme inversión en maquinaria y en innovación tecnológica, así como en el desarrollo de un sistema que permitiese recuperar el pelo perdido y desde la primera visita en menos de una semana fueron construyendo las bases de lo que llegaría en 2015.

Desde ese año Turquía es el país donde más injertos capilares se realizan de todo el mundo. Un lustro después han conseguido multiplicar por cinco su tamaño sumando más de 250 clínicas que reciben miles de pacientes cada mes. Solo de España llegan cada año más de diez mil pacientes para someterse a una intervención de trasplante capilar atraídos, en parte, por unos precios imbatibles, teniendo en cuenta las garantías con las que se efectúa un proceso puntero que están empezando a copiar ya en distintos países de todo el mundo.

Tal es la fiebre que sufren los calvos de todo el mundo por el saber hacer turco que hoy en día resulta completamente imposible pasear por el centro de Estambul y no cruzarte con unos cuantos pacientes que, tras la intervención y a la espera de las revisiones previas al alta definitiva antes del retorno a España, se dejan ver por los principales puntos turísticos de la ciudad bañada por el Bósforo.

Los calvos del mundo eligen Turquía para recuperar el cabello perdido

Conseguir mejores resultados que en los que ofrecen las clínicas en España, pagando una quinta parte, y disfrutar -ya sea solos o acompañados por la familia- de cinco días en una de las ciudades más espectaculares del mundo, alojados en un hotel de cinco estrellas con desayuno, traslados pagados y disfrutar de un seguimiento que se extiende mucho más allá de nuestro periplo por el país turco garantizando que conseguiremos el resultado deseado, han apuntalado una industria cuyo crecimiento parece no tener fin.

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