Casi la mitad de los hombres sufren alopecia y una de cada tres mujeres sufrirá una pérdida de cabello notable a lo largo de su vida. Las razones por las que esto ocurre son varias, tal y como vamos a repasar en este post, analizando los posibles factores y posibles remedios a un problema que cada vez afecta a más personas.

Por qué no me crece el pelo

El principal factor que influye en la caída capilar es el genético. El ciclo de crecimiento de los folículos capilares se desarrolla en tres fases. La de crecimiento o anágena, la de transición o catágena y la de caída o telógena. Un ciclo que no es igual en todas las personas, ya que en algunas se completa en apenas dos años y en otras se prolonga hasta siete cursos. Algo que se define genéticamente, como el tener el pelo rizado, ondulado o liso, o tenerlo más grueso o más fino, así como el ritmo de crecimiento del mismo.

Además del factor genético, otro como la alimentación también resulta decisivo para favorecer o complicar el crecimiento de los folículos capilares. Y es que una mala alimentación no favorece el crecimiento capilar, dado que este necesita nutrientes para crecer y estar saludable. Así pues, una mala alimentación en ausencia de los nutrientes y vitaminas de las que se alimentan los folículos provoca la caída de cabello. Comer verduras, frutas y beber suficiente agua favorecen el crecimiento del mismo. Su ausencia favorecerá la alopecia.

Otro factor que influye notablemente en la caída de pelo es el estrés. Una de las principales causas del estrés es la dermatitis, un mal que a menudo cuesta de apreciar físicamente y que suele ser especialmente visible en el cuero cabelludo, donde se producen una serie de descontroles como lo pueda ser una irritación del cuero que inflame los cabellos impidiendo su correcto crecimiento. Las personas que padecen estrés crónico el efecto de la caída es aún mayor. De ahí que muchos tratamiento para combatir el estrés detengan la caída y favorezcan el crecimiento del cabello.

El último factor que influye determinantemente en la caída del cabello es la edad. La edad no perdona y, de igual manera que todo nuestro cuerpo se resiente, lo hacen los folículos capilares. A diferencia de lo que ocurre entre la adolescencia y los 45 años, cuando los folículos crecen a ritmo constante, a partir de los 50 estos empiezan a debilitarse y a caer sin que, en muchas ocasiones, se vuelva a producir la fase anágena de crecimiento como consecuencia de la disminución de la producción de colágeno.

Para determinar la causa que está detrás de la caída de cabello, lo mejor es recurrir al dermatólogo para ver si existe alguna forma de detener la caída. En el caso de querer recuperar el cabello perdido, nuestra única solución será someterse a una intervención de trasplante capilar que, a través del injerto de cabello propios, consiga devolver a nuestro cuero cabelludo el aspecto del que gozamos antes de que nuestro pelo empezase a caer.

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