Pasar de tener pelo a lucir entradas, coronilla o una visible calva no es una transición fácil para nadie. Sobre todo cuando esta avanza rápidamente cambiando en muy poco tiempo nuestra imagen por una que nada tiene que ver con la que teníamos hace poco tiempo.

Esta metamorfosis que afecta a la mitad de la población masculina en algún momento de sus vidas no tiene solo consecuencias estéticas empeorando la versión de quien la sufre, sino que también tiene consecuencias de índole psicológico de distinta consideración y que, por suerte, pueden ser atenuadas e incluso resueltas si el alopécico se pone en las manos adecuadas.

La primera gran consecuencia psicológica que se produce en gran parte de los diagnosticados con alopecia es la aparición de problemas de autoestima. A nadie se le escapa que los cambios en nuestra imagen ayudan a formar lo que en psicología se denomina autoconcepto que no es otra cosa que el concepto que tenemos de nosotros mismos y que se resquebraja cuando aparece la alopecia.

Es entonces cuando brotan las inseguridades y, poteriormente, los problemas de aceptación del nuevo yo cuando nos miramos al espejo llegando a influir de manera determinante en nuestra vida como un handicap, en tanto en cuanto tenemos el concepto del pelo como símbolo de juventud, confianza o fuerza.

Si bien no siempre es así, algunos alopécicos llegan a sentir la alopecia como un problema incapacitante al afectar en sus relaciones sociales hasta el punto de generar cuadros de estrés, ansiedad y, en los peores casos, de depresión que deben ser tratados lo antes posible.

La parte positiva de todo esto llega de la mano, como casi siempre, de la ciencia y sus avances. Y es que, hoy en día, quien es calvo lo es ‘porque quiere’, ya que son muchísimos los tratamientos que existen para fortalecer el pelo, paralizar la caída y, lo más importante, para transformar las calvas en zonas pobladas de folículos capilares.

Eso es lo que se consigue a través de intervenciones como el microinjerto capilar a través de la técnica FUE, a través de los tratamientos con células madre o de la mesoterapia capilar, dependiendo del caso de cada paciente y que finalizan, en un 100% de los casos, con la repoblación del cuero cabelludo de quienes, por un motivo u otro, han perdido su cabellera.

Microtrasplantes capilares efectivos y baratos

Si bien no todas las clínicas cuentan con medios y profesionales capaces de realizar microinjertos FUE o de realizar tratamiento con plaquetas, lo cierto es que los centros especializados en ello han conseguido revolucionar la salud capilar a través de tratamientos 100% efectivos y aptos para todos los bolsillos.

Una vez el paciente ha sido visto por un profesional y se ha determinado cuál es el tratamiento que más le conviene, en apenas unos días pasa de lucir calvas a tener trasplantados miles de folículos capilares que, en muy unas pocas semanas, se convertirán en pelos nuevos, fuertes y brillantes que le devolverán su antigua imagen perdida.

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