Lo primero que debemos tener presente es que el pelo se cae todos los días y que la caída que la caída media habitual oscila entre los cien y los ciento cincuenta folículos capilares por persona y día, independientemente de si se trata de un hombre o una mujer y de la edad que tenga.

También que es posible que algunos factores externos desencadenen la caída como lo puede ser la falta de determinados nutrientes, el desencadenamiento de una fase de estrés, la ingesta de determinados medicamentos, el inicio de un tratamiento médico agresivo y hasta los cambios de estación.

No obstante, el principal condicionante que provoca la caída capilar es, claramente, el genético. Es decir, sufrir una caída de pelo por una herencia genética que está detrás de la alopecia y que es importante que sepas se puede poner recuperando todo el cabello perdido a través de distintas intervenciones médicas.

Lejos de lo que muchos creen, la calvicie no llega al final de nuestra juventud, como avisando de que la tercera edad asoma en no tanto tiempo. Ni mucho menos. Esta puede empezar a hacer aparición incluso durante la adolescencia y muy especialmente tras esta.

Esa es la razón por la que la mayoría de especialistas advierten de la importancia de tomar cartas en el asunto cuanto antes para evitar que la calvicie avance imparable y que luego sea mucho más complicado -y por qué no decirlo, también costoso- recuperar el aspecto previo a la caída.

A qué edad llega la alopecia

En cuanto a los tramos de edad que los expertos consideran especialmente delicados. Es el que va entre los 18 y los 25 años. Momento en el que la alopecia empieza a hacerse visible y, por lo tanto, momento en el que hay que actuar en busca de poner en marcha el tratamiento adecuado para que quien está sufriendo esa caída logre frenarla por completo.

Y es que será tras este diagnóstico del especialista cuando se sepa el tipo de alopecia que este sufre -si ese es el caso- y si es posible tratarla a través de la incorporación de minoxidil y finasteride en el día a día de la persona que está perdiendo cabello o, si como suele suceder en la mayor parte de los casos, es necesario intervenir en un quirófano.

En este último caso, cabe señalar que las intervenciones de trasplante de pelo en busca de resultados definitivos y de por vida, son de lo más seguras y rápidas, finalizándose en pocas horas y permitiendo que quienes se someten a ellas puedan dormir fuera de la clínica ya la noche siguiente a la de la intervención.

Si al avance de la ciencia en este campo le sumamos la cantidad de ofertas existentes que ponen el injerto capilar al alcance de todos los bolsillos resulta sencillo de entender por qué cada vez más hombres y mujeres se dejan seducir por esta sencilla intervención. Y es que, como suelen indicar quienes se hacen un trasplante capilar, quien es calvo hoy en día es porque quiere.

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