Si tu pelo no deja de caer y no sabes qué hacer para detener la caída, lo primero que debes saber es que, sea cual sea tu problema, tiene solución.

Tal y como aseguran distintos estudios recientes, en la mayor parte de las ocasiones, la caída capilar tiene que ver con desajustes hormonales, con causas genéticas, con infecciones en el cuerpo cabelludo, con la aparición de períodos de estrés, la ingesta de determinados medicamente y, cómo no, con la detección de la alopecia.

Si bien cada persona es un caso que debe ser tratado de forma autónoma en busca de soluciones personalizadas, lo cierto es que podemos evitar que este nos siga cayendo o, al menos, frenarlo en gran medida si seguimos una serie de recomendaciones médicas como las que comentamos a continuación:

Cómo parar la caída de pelo

-Masajeando el cuero cabelludo con la yema de los dedos, presionando levemente, conseguiremos estimular el flujo sanguíneo en esta zona fortaleciendo la raíz del folículo y así evitar que los cabellos débiles se precipiten.

-Tomando agua abundante (al menos dos horas al día) y siguiendo una dieta equilibrada haremos llegar a nuestros folículos todos los nutrientes que estos necesitan.

-Evitando el uso de diademas, gomas, gorras o todo tipo de accesorios que presionen nuestro cuero cabelludo.

-Lavando el pelo cada tres días y no diariamente, dado que el lavado diario de nuestro cabello lo debilita y favorece la caída de los folículos débiles.

-Reduciendo el uso del secador, la plancha y otros elementos de someten a estrés a nuestro cabello. Es posible utilizar el sacador en modo aire normal (no caliente). Siempre que sea posible evitaremos la plancha y otros elementos que proporcionen calor a nuestro cuero cabelludo.

-Cepillando el cabello con suavidad y haciéndolo con cepillos con cerdas gruesas y vegetales.

-Manteniendo bajos los niveles de estrés.

-Durmiendo, al menos, ocho horas al día.

-Evitando siempre dormir con el pelo recogido o mojado.

-Cortando las puntas cada tres meses.

-Dejando de fumar, dado que debilita los folículos y puede provocar que aquellos dañados se acaben cerrando.

-Utilizando poca cantidad de champú cada vez que nos lavamos el pelo. Lo ideal sería medirla reduciéndola a aquella que nos genera espuma en el cuero cabelludo, sin que sea excesiva.

-Reduciendo los niveles de ingesta de sal y azúcar, dado que estos componentes debilitan nuestro cabello.

-Acudiendo al especialistas para que nos ofrezca un tratamiento eficaz.

-Realizando los tratamientos asignados por los profesionales y utilizando todos aquellos productos que nos receta nuestro médico especialista.

-Utilizando, siempre, productos naturales para lavar o tratar nuestro cabello, lo que significa, también, evitar todas aquellas soluciones que contengan parabenos o siliconas.

-Consumir suplementos vitamínicos. Sobre todo los que contienen vitamina B para favorecer el riego sanguíneo en el cuero cabelludo.

-En el caso de que tengamos caspa, tratándola de inmediato, dado que los cabellos que nacen de folículos con caspa lo hacen dañados, débiles y, por tanto, con una mayor propensión a la caída que el resto.

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