Una de las preguntas habituales en consulta tiene que ver con la posibilidad de someterse a un trasplante de cabello cuando no se cuenta con folículos capilares en el cuero cabelludo. Y es que muchas de estas personas creen que si no poseen pelo no pueden volver a gozar de una cabellera poblada como la que disfrutaron hace un tiempo.

Lo primero que deben saber estas personas es que, salvo que padezcan alguna enfermedad que les haya eliminado por completo todos y cada uno de los folículos que crecen de forma habitual en nuestra cabeza, incluyendo a aquellos que se encuentran instalados en el cogote y en las zonas laterales pegadas a las orejas, sí pueden someterse a una intervención de trasplante capilar para volver a disfrutar de pelo en su cuero cabelludo.

No obstante, cabe destacar que es importante que estos sujetos sin pelo en la zona cenital, cuenten con suficientes folículos en las zonas donantes -la zona trasera y/o lateral- y de suficiente calidad, como para poder trasplantarse a la zona cenital. De lo contrario, a día de hoy, es imposible someterlos a un injerto de cabello que les garantice resultados de calidad.

Tipos de alopecia

El tipo de alopecia más habitual es la alopecia androgenética. Esta afecta al 95% de las personas con problemas de calvicie, tanto hombres como mujeres, y suele aparecer a partir de los 30 años de edad. La forma en la que suele presentarse es, en primer lugar, desarrollando folículos capilares más finos y endebles y, posteriormente, empezar a desarrollar calvas, habitualmente en la coronilla y las entradas.

Otro tipo de alopecia habitual es la alopecia difusa. Es decir, aquella en la que el pelo se va cayendo, poco a poco de cualquier parte, hasta, a menudo, llegar a formar una calvicie generalizada. Es importante detectarla cuanto antes porque, como hemos visto más arriba, en el caso de que se complete, será imposible volver a disfrutar de pelo, ni siquiera a través de un injerto capilar.

Aún más habitual es la alopecia areata, que afecta al 2% de las personas calvas. Esta suele emerger a partir de los 20 años afectando a zonas completas, incluyendo la barba. Se cree que los antecedentes familiares y el estrés están detrás de esta afectación dérmica a la que puede ponérsele fin mediante un trasplante de cabello.

También existe la conocida como alopecia cicatricial. Esta aparece a raíz de alguna enfermedad o trauma y provoca que los folículos se destruyan y sean sustituidos por cicatrices. A menudo se reconoce al apreciarse un cuero cabelludo enrojecido y con muchas escamas de piel. De nuevo estamos ante una alopecia a la que se puede poner fin con un injerto.

Por último, mencionar a la alopecia fibrosante, la que afecta a muchas mujeres llegada la menopausia. Esta comienza emergiendo de forma gradual en la frente y los laterales dejando la frente cada vez más poblada. Es importante detectarla pronto para paralizarla y, en caso de que se llegue tarde, podrá remitirse mediante cualquier tipo de trasplante de pelo.

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